Cómo Conocer a Dios..

Para muchas personas que buscan algo más de la vida, Dios parece lejano, inalcanzable, en silencio. Sin embargo, otros han superado los obstáculos de la religión hecha por el hombre para encontrar el verdadero significado a través de una relación personal con el Dios eterno. ¿Qué significa eso? ¿Cómo podemos comenzar una relación con Dios? ¿Cómo podemos guiar a otros a conocerle verdaderamente? La respuesta es Jesucristo, quien libremente da agua viva a todos los que tienen sed. 

¿Pero cómo se relaciona una persona con su Creador? ¿Cómo llegamos a conocer a Dios?
La Biblia, el libro más maravilloso en el mundo, señala el camino a Dios con cuatro verdades fundamentales. Veamos cada una de estas señales detalladamente.

Nuestra Condición espiritual: Totalmente depravada
La primera verdad es más bien personal. Una mirada en el espejo de las Escrituras, y nuestra condición humana se vuelve dolorosamente clara:

Como está escrito:
“No hay justo, ni aun uno;
No hay quien entienda,
No hay quien busque a Dios;
Todos se han desviado, a una se hicieron inútiles;
No hay quien haga lo bueno,
No hay ni siquiera uno.”
(Romanos 3:10-12)

Somos completamente pecadores; totalmente depravados. Ahora, eso no significa que hemos cometido todo tipo de atrocidad conocida a la humanidad. No somos tan malos como podemos ser, solamente estamos tal mal como podemos estar. El pecado altera todos nuestros pensamientos, motivos, palabras, y acciones.

¿No lo cree usted? Mire a su alrededor. Todo alrededor de nosotros lleva las huellas manchadas de nuestra naturaleza pecaminosa. A pesar de nuestros mejores esfuerzos para crear un mundo perfecto, las estadísticas de crímenes continúan subiendo vertiginosamente, el porcentaje de divorcios continúa aumentando, y las familias se siguen desmoronando.

Algo ha ido terriblemente mal en nuestra sociedad y en nosotros mismos, algo mortal. Porque, contrario a cómo el mundo lo pudiera presentar, vivir para “mí primero” no es lo mismo que una individualidad robusta y la libertad; es lo mismo que la muerte. Como Pablo dijo en su carta a los Romanos, “La paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23): nuestra muerte emocional y física a través de la destructividad del pecado, y nuestra muerte espiritual según la sentencia justa de Dios por nuestro pecado. Esto nos lleva a la Segunda señal: el carácter de Dios.

El carácter de Dios: Infinitamente santo
Nuestra propia conciencia de que las cosas no son como deben ser nos indica una norma de